Cinestimulante
Por Diego González Cruz
Colombia es un país de profesionales fracasados, ingenieros desocupados, periodistas cesantes, abogados sin clientela, artistas resentidos y estudiantes sin perspectivas.
Anualmente miles de jóvenes profesionales salen de la universidad sin un futuro claro. Muchos de ellos saben que la única manera de conseguir un empleo es regalándose en una empresa cualquiera a cambio de una vaga promesa de trabajo.
En medio de este panorama laboral tan desalentador, los dueños de las compañías han reinventado el antiguo concepto de esclavitud para llamarlo “practicante”.
Los empleadores contratan a un recién egresado de la universidad, le pagan un salario que no alcanza el mínimo (la mayoría de veces estas prácticas no son renumeradas) y lo ponen a trabajar igual o hasta el doble que un empleado con nómina y prestaciones de ley.
De esta forma, las empresas se ahorran dinero y tienen a un peón “feliz y contento” trabajando a cambio de experiencia. Y cuando el esclavo cumple su periodo es reemplazado por otro esclavo. Así de simple.
He visto a muchas empresas publicar cada tres meses el mismo anuncio: “Se busca practicante para realizar una práctica de 3 a 6 meses con posibilidad de contratación”.
Mejor que quedarse en la casa viendo cómo se le va la vida, usted prefiere enviar su hoja de vida y esperar a que un día suene el teléfono con la invitación de asistir a una entrevista. Ese día se pone la mejor ropa, prepara un discurso y llega a la hora indicada. Pero contrario a lo que esperaba, se encuentra a 10 o 15 personas que, al igual que usted, esperan sentados en una recepción con caras de serios y un sobre de manila reposando sobre sus piernas.
Usted también pone cara de serio mientras espera el turno. El empleador lanza su oferta: “es una practica no renumerada”. Es eso o quedarse en la casa rascándose la entrepierna mientras ve porno en su computador.
Al final usted acepta. Asumiendo que es un tipo con suerte y tiene unos padres que están dispuestos a dar el aguante: mantenerlo durante seis meses más con tal de que algún día se largue y deje de pedirles dinero. Si en cambio no cuenta con ningún respaldo, usted tendrá que negar la oferta, colgar el diploma en la pared y dedicarse a vender minutos hasta que logre enamorar a una mujer con plata o se gane la lotería.
Ese es el mercado. Siempre supimos que estudiar una carrera profesional no nos aseguraba un empleo, pero aún así nos partimos el lomo estudiando.
Es verdad que muchos practicantes pasan con el tiempo a ocupar un cargo renumerado en la empresa para la que trabajan, pero ¿cuántos de estos pasantes cuando cumplen su periodo sencillamente son despedidos con un apretón de mano? No digo que alguien que entre a una empresa como practicante no tenga posibilidad de enganchar trabajo después, pero me atrevo a decir que muchas compañías, bajo la figura del pasante, buscan mano de obra gratis.
El hecho es que si quiere conseguir su primer empleo antes tenga en cuenta que tendrá que regalarse como practicante y cuando haya acumulado algo de experiencia con los años, usted tendrá que seguir trabajando pero esta vez como un asalariado del montón, por un sueldo con el que apenas logrará llegar a gatas a final de cada mes, y con la diferencia de que esta vez tendrá esposa, hijos, cuotas del carro, mensualidades de colegios y obligaciones que no podrá dejar esperando. Pero no se desanime, la vida es complicada para todos.
Publicado en la Revista Cartel Urbano. Junio 2012.